“Vivimos en un país en el que no se apoya lo suficiente a la cultura ni al arte”

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Danny Belmonte es un joven compositor malagueño de tan solo 19 años. Estudia segundo curso de Historia del Arte en la UMA. Dice gustarle el norte más que el sur, las noches hasta altas horas de la madrugada con amigos y entre sus aficiones destaca el cine y el teatro. Le apasionan las seis cuerdas. No es sólo rock and roll.
¿A que es guapo? Pues tiene novia.

¿A que es guapo? Pues tiene novia.

¿Cómo comenzó esa afición tuya por tocar la guitarra?

Empezó cuando tenía ocho o nueve años. Mi primera afición, sin embargo, fue el bajo eléctrico. La guitarra llegó porque una vez estando con mis padres vi un catálogo de guitarras eléctricas. Mi madre no desaprovechó la oportunidad y puso en mis manos grandes obras maestras como “Europa” de Carlos Santana con el fin de llevarme por el camino de la guitarra eléctrica.  

 ¿Crees que es más recomendable empezar como autodidacta o por el contrario, la opción de dar clases en el conservatorio o buscar un profesor particular es más viable?

Estoy algo en contra de lo autodidacta y más aún en la música. Aunque se aprenda con los mejores libros/manuales o clases por vídeos, cosa que se ha puesto últimamente muy de moda, yo aconsejo tener a una persona que te corrija, ya sea profesor particular, conservatorio o en las escuelas de música… El profesor siempre te corregirá de manera adecuada y directa, además lo bueno de los conservatorios o escuelas de música es que también aprendes de tus compañeros.  

 Para ser compositor, aparte de tener imaginación y ritmo, ¿cuáles crees tú que son los ingredientes básicos de los que tiene que estar hecha esa pasta? ¿Todo el mundo puede serlo?

Antes de nada, hay que tener al menos una base sólida de conocimientos de armonía musical a la hora de construir un tema en determinada tonalidad, aun así,  lo esencial es que ames a tu instrumento y a la música. Todo lo demás sale solo.

Sí, como ya dije antes cualquiera que sienta pasión y devoción por su instrumento, ya sea la guitarra, el piano o el violín puede.

 Tres guitarristas fundamentales para entender la historia de la música y el porqué.

Paco de Lucía, por su templanza, majestuosidad a la hora de tocar la guitarra y la gran riqueza que ha aportado al mundo de la guitarra flamenca. George Benson, mítico guitarrista de jazz estadounidense, que posee una gran técnica a la hora de tocar estilos como el swing, el bop, soul… además de fusionar el jazz con otros estilos. Y por último Jimy Hendrix, que revolucionó con sus nuevas técnicas la concepción que se tenía de la guitarra eléctrica.  

 Estás inmerso en un proyecto de baladas producido por la productora italiana Corleone Management. Cuéntame, ¿cómo y cuando surgió esta oportunidad?

Este proyecto y gran reto para mí surgió hace unos pocos meses en Madrid. Un gran amigo mío del musical Rey León organizó una comida cubana en su casa a la que fueron dos grandes artistas del mundo musical como son Vito Bambu y Geniri Mena. Poco después le comenté a Vito que estaba componiendo y decidí enviarle uno de mis temas para conocer su opinión. Para mi sorpresa, a los pocos días, me propuso hacer un disco de baladas.  

 ¿Tienes pensado en un futuro emigrar a Madrid o Italia para ganarte la vida como compositor? ¿Hay futuro para los músicos en Málaga?

Muy a mi pesar cuando acabe la carrera me tocará emigrar. En Málaga mis trabajos como compositor se desarrollaron únicamente en compañías de teatro. Estuve trabajando con MuNchoteatro Málaga y gracias a ellos empecé con “Gata Lola, el musical” y “Retazos del Flamenco” en este mundillo.

Creo que futuro puede haber en todas partes, pero reconozco que en ciudades como Madrid las oportunidades están multiplicadas por mil. Lo único que hay que hacer es trabajar duro en un proyecto, dedicarle muchas horas, ilusión, ganas y ponerlo en marcha. Málaga es la cuna de muchos artistas que conocemos hoy día y no solo en el ámbito musical, también en el cine, teatro, comedia…  

 Ahora mismo cursas Historia del Arte en la Universidad de Málaga, ¿cómo alternas tu trabajo de compositor con la ardua tarea de ser estudiante?

Ahora mismo tengo muy poco tiempo para componer… Los exámenes están a la vuelta de la esquina. También tengo clases y ensayos con mi maestro todas las tardes en Nerja, donde vamos a actuar cuatro veces en el auditorio los meses de enero y marzo. Esto requiere una media de cuatro o cinco horas de ensayos por día así que intento llevar todo para adelante aunque es muy complicado.  

 En tu bio de Twitter has escrito: “Flamenco viviendo en un blues, soñando en un jazz con mano de rock ‘n roll”. Explícanos esa definición tan particular.

Es una frase que se me ocurrió sin venir a cuento, no sabía qué poner sobre mí y bueno… Lo de flamenco viene porque mayormente lo que toco ahora es flamenco profundo. Vivo en un blues ya que van con una estructura fija, y digamos que el blues sería una especie de planificación u horario en mi día a día. Soñando con el jazz porque adoro el jazz. Me parece un estilo muy complicado, tanto melódica como armónicamente y para mí sería un gran logro llegar a tocarlo con una buena técnica. Es una de mis metas. Manos de rock ‘n roll es porque mi primer contacto con una guitarra fue con una guitarra eléctrica. Yo estuve aprendiendo durante casi 10 años con la púa y cuando empecé en el mundo de la guitarra flamenca fue un mundo totalmente nuevo para mí, pero al fin y al cabo los comienzos de uno son sagrados y mis comienzos en la guitarra fueron con el rock ‘n roll.  

 En el plano personal, ¿qué te puede más tu faceta de guitarrista o de compositor?

Últimamente me puede más mi faceta de compositor aunque todavía sigo aprendiendo a componer… Me gusta llegar a casa, coger la guitarra y ponerme a investigar con ella, que salga una melodía sin querer (queriendo) y a raíz de esa melodía intentar transmitir todo lo posible en ella y en lo que le sigue.  

 Hace poco ganaste el concurso de la guitarra Francisco Bros que sorteaba “Desnudos de etiquetas” y también fuiste uno de los 8 premiados en poder asistir a la MasterClass que impartía el guitarrista de jazz Javier Sánchez, ¿qué tal fue la experiencia?

Para mí ganar esa guitarra fue todo un honor. Mis amigos se volcaron en la causa ya que era por votaciones, pero con lo que realmente me quedo de ese concurso es el haber conocido a músicos geniales y mejores personas como lo son Juanga Maqueda y Álvaro Rancaño, y ya de paso dar las gracias a todo el gran equipo de DDE, a Guitarras Francisco Bros y felicitarles por la gran calidad de sus guitarras. Me siento más que afortunado de tener una Bros. La experiencia en la MasterClass con Javier Sánchez fue excepcional. Durante la clase demostró ser un guitarrista cercano, explicando la teoría y aplicándola directamente a la guitarra. Después de esa lección, que duró dos horas y media, nos deleitó con dos temas de jazz que nos dejó casi a los 20 que estábamos allí perplejos debido a su gran técnica.

 El archiconocido compositor Paul Simon, de Simon & Garfunkel, dijo una vez: “Por lo general dejo mis manos vagar por la guitarra. Toco algo y espero hasta que me encuentro con un accidente agradable”. ¿Cómo es para ti ese proceso de creación de melodías?

Coges tu guitarra, sitúas los dedos con una determinada posición y, dependiendo de cómo te encuentres, sale una cosa u otra, el resto solo es cuestión de ir investigando. Digamos que el “accidente agradable” que se refiere Paul Simon hace referencia a la melodía que sale sin querer (queriendo). Cada vez que compongo algo o estoy en proceso la primera persona que lo escucha es mi madre y siempre escucho sus críticas.

 ¿Nos puedes adelantar algo de tus nuevos trabajos?

Sigo componiendo para Corleone Management y también hay alguna que otra cosa que más adelante si todo sale bien saldrá a la luz en la Taberna Sonora.

 Para finalizar, ¿crees que en este país se puede (sobre)vivir siendo únicamente compositor?

Tal y como están las cosas actualmente en este país es difícil seguir adelante hasta para un médico o un ingeniero. Vivimos en un país en el que no se apoya lo suficiente a la cultura ni al arte. Estuve una temporada en París y eso es otro mundo en cuanto al mundo del artista. Veías estuches de instrumentos en todas las calles, el gobierno asignaba una plaza “fija” en determinadas calles céntricas o parques de la capital para saxofonistas, guitarristas, violinistas, etc… Además del tipo de educación que allí se impartía pues se compenetraba las ciencias con las artes, es decir, en los institutos de allí es tan importante las matemáticas como el lenguaje o la teoría musical. Cosas como esta, no hay en España, y al paso que vamos, ni habrá.

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Acerca de Isabel Vargas

Nacida allá por el verano del 92. Melómana indecente. De pequeña quería ser corresponsal de guerra, lo sigo intentando. Redactora de Cultura en La Taberna.

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